La pasión de Beatriz González por el cine y el influjo en su obra

Beatriz González en su taller - cortesía El Tiempo - Foto de Pablo Salgado

La pasión de Beatriz González por el cine y el influjo en su obra

La maestra Beatriz González, una de las artistas plásticas más importantes del país, esboza una sonrisa tierna al evocar la primera película que vio, cuando tenía apenas 5 años: Blancanieves y los siete enanitos. “Recuerdo que la bruja me asustó y cada vez que salía una bruja en cine, mi mamá me ponía un pañuelito para que no viera, porque si no, no podía dormir”.

Años después, cuando estudió Bellas Artes con Juan Antonio Roda en la Universidad de los Andes, forjó una afición profunda por el séptimo arte, que derivaba en debates artísticos con la crítica Marta Traba y el propio Roda.

La creadora de obras clásicas del arte colombiano como Los suicidas del Sisga o las reinterpretaciones de las fotos sociales durante el gobierno de Turbay Ayala reconoce que varias de sus obras más conocidas fueron influenciadas por el director italiano Michelangelo Antonioni.

No en vano, en 1994 escribió un texto titulado Carta a jóvenes artistas, en el cual insistió en la necesidad de que los creadores plásticos beban de las demás artes, en particular del cine. Esa idea la llevó a aceptar la invitación de Idartes, la Cinemateca de Bogotá y EL TIEMPO para hablar de sus películas favoritas en la tercera entrega de la Franja ‘El cine y yo’, el jueves 5 de septiembre en la Cinemateca.

 

 

Esa noche, González revelará anécdotas personales alrededor de sus directores de culto, que además de Antonioni se remontan a Hitchcock, Fassbinder e Ingmar Bergman, entre otros realizadores.

“El año pasado nos metimos a ver un ciclo de Bergman, en la Cinemateca antigua, y duramos con mi marido desde las 3 de la tarde hasta las 8 de la noche viendo películas”, dice la maestra. Esta y otras historias de más de 70 años de amor por el cine serán el guion de su conversación con el periodista Julio César Guzmán, el próximo jueves.

Por ejemplo, dará un salto en el tiempo desde 1943 (el año en que vio Blancanieves y los siete enanitos) hasta 1970, cuando se estrenó un título difícil que tiene algo en común, También los enanos empezaron pequeños: “Recuerdo que terminamos de ver esa película de Werner Herzog, y con semejante trama uno no quería seguir viendo nada, pero el director de programación del Museo de Arte Moderno de Bogotá se paraba y decía: ‘Los que quieran volver a verla, vamos a pasarla de nuevo a las 7 de la noche’ ”.

La Franja ‘El cine y yo’, de la Cinemateca de Bogotá y EL TIEMPO, invita a personajes reconocidos en diversos campos para compartir sus gustos cinematográficos y de paso contar su vida en relación con las películas. Por allí han pasado el futbolista Óscar Córdoba y el músico Gambeta, de Alcolirykoz.

Entrevista realizada por Julio César Guzmán de EL TIEMPO